Crear para curar

Recuerdo una vez que estando en vacaciones de la escuela, aburrida con mis hermanas en casa, se me ocurrió una idea. Había estado practicando costura cosiendo unas letras en un almohadón (un intento de bordado precario) y ya tenía algo de experiencia para enseñar a mis hermanas a hacerlo también. Sabía que la única forma de aprender a coser, por más tonto y sencillo que parezca, era practicando. Y qué mejor manera que confeccionando nuestras propias muñecas de trapo.

Las muñecas de trapo son un juguete que siempre me gustó, mucho más que los bebotes o las muñecas de plástico. Teníamos en casa varias, aunque creo que con el tiempo estos artículos fueron bajando de calidad. Recuerdo las primeras que nos regalaron, eran grandes, delicadas y tenían un perfume riquísimo. Ahora la verdad no he visto muñecas como las de antes.

Nuestras muñecas caseras, las únicas que podemos decir que hicimos orgullosamente con nuestras propias manos, eran bastante pobres pero cumplieron su función de entretenernos y practicar costura. Me estuve acordando del tema y me dieron ganas de volver a intenterlo con cierta nostalgia. Me pregunté qué utilidad puede tener la confección de muñecas de trapo en arteterapia?

Me puse a investigar sobre el tema y resulta que hay bastante tela para cortar! Creo que para empezar hay dos variantes: primero la parte artesanal-artística de crear el juguete, y segundo la utilidad que se le puede dar como parte de un proceso terapéutico. Todo el procedimiento está envuelto en el mismo círculo de crear-sanar que me interesa.

Coser. Unir dos partes con hilo. La tarea en sí conlleva práctica y sobre todo paciencia. Prolijidad y dedicación. Luego rellenar, volver corpóreo. Elegir los retazos que convertiremos en ropita. Pintar la cara, darle vida. Impimirle una personalidad. Peinar y perfumar. Como en todo arte, creando nos convertimos un poco en dios, capaces de imaginar y llevar a la realidad nuestra invención.

Todo esto ya en sí es un ejercicio idóneo, sobre todo para trabajar con niños, ejercitar la paciencia, la confianza, desarrollar una habilidad, poner en práctica la imaginación… Ahora, la segunda parte. Este nuevo personaje podrá ser el nuevo mejor amigo de algún niño que necesite compañía.

O no necesariamente un niño. Se han demostrado los beneficios en adultos mayores, sobre todo personas en situación de dependencia, en residencias o con alzheimer. Proponerle a un adulto mayor que se dedique por un tiempo al cuidado de estas muñecas, cuando ellos mismos se encuentran en situación de abandono o con incapacidades limitantes, puede ser el empuje que necesitaban para recuperar la confianza y amor propio. Darles una responsabilidad contribuye a mejorar su calidad de vida y devolverles la dignidad.

Las muñecas ayudan a generar un estado de calma y tranquilidad en los pacientes, al mismo tiempo que nos provocan una sonrisa y alivia la depresión y soledad. Al hacerlos partícipes del cuidado de la muñeca, también es una manera de hacerlos sentir útiles en un mundo que pareciera prescindir de los adultos mayores.

Está claro que este juego es sólo un método más para poner en práctica la arteterapia, no pretende ser una cura para enfermedades graves, aunque si ayuda aliviar sus síntomas psicológicos y psicosomáticos en gran medida. La arteterapia nunca es sustitutivo de ninguna medicina, pero podemos hechar mano de ella para acompañarnos en el camino de la sanación.

Las muñecas de trapo nos recuerdan a nuestra infancia, a tiempos donde no hacían falta aparatos electrónicos para entretenernos. Su simpleza y suavidad nos devuelve la creencia de que con sólo un abrazo se acaban los problemas del mundo. Por qué no llevar esta pequeñas amiguitas abrazables a los lugares donde más se necesita ese apoyo: las residencias para mayores, los hospitales oncológicos, las casas de acogida, etc?

Que florezcan miles de muñecas de trapo! A crear para sanar! Adelante!

Hasta el viaje más largo comienza con un primer paso

Esta semana empecé con la lectura del libro “Libre y Salvaje”, en el que Ignacio “Nacho” Dean, un joven español, relata su travesía dando la vuelta al mundo a pie (sí, dije A PIE), convirtiéndose en el primer español y la quinta persona en la historia en lograrlo.

Para quienes no lo conocen, recomiendo al 100% que lo escuchen y lo sigan. Este primer viaje por el mundo lo diseñó con la idea de llevar un mensaje de conservación del medio ambiente y preservación del entorno natural. Ahora hace no mucho publicó su segundo libro donde narra su última aventura – unir los continentes nadando – con un nuevo mensaje: la importancia del cuidado de los océanos.

Su narrativa es exquisita, siempre con la cercanía y la simplicidad de quien le habla con sinceridad al lector. Para mí, como a tantos otros que nos fascina viajar y estar en contacto con la naturaleza, este pibe es una fuente de inspiración inagotable que nos dice que todo gran viaje empieza con un sólo paso.

Decidir recorrer el mundo caminando no es una decisión fácil. Por qué caminar? Porque es la manera de viajar más amistosa con el ambiente, es ecológico y económico. Sólo necesitamos nuestros pies y una voluntad inflaqueable. Además, caminar te permite ir a tu ritmo, deternerte a observar los pequeños detalles que sólo la velocidad a pie te permite, ni siquiera una bicicleta.

Cada vez son más las personas que eligen esta opción como estilo de vida, aquí en Galicia el conocido Camino de Santiago es ejemplo de ello. No existe otra forma de llegar a conocer con profundidad una cultura como nos permite el caminar. Nos incentiva a viajar lento, observar y ser partícipes de lo que nos rodea. Al mismo tiempo nos hace más vulnerables, es verdad, y Nacho Dean lo comprueba en su viaje muchas veces. Pero esa vulnerabilidad es la que nos va a permitir acercarnos de modo diferente a esa cultura extraña, sin disfraz ni prejuicio, sin máscara.

El “slow travelling” va ganando adeptos, sobre todo en este mundo contemporáneo donde quienes nos preocupamos por el medio ambiente vemos los estragos que puede hacer el turismo en todos lados. La cantidad de basura y contaminación que dejan los turistas alrededor del mundo sólo son comparables a lo despreciable de la altanería y desfachatez con la que muchas personas que se dicen “civilizadas” se manejan en el extranjero, como si el dinero que gastasen en dos semanas justificara el desastre medioambiental que ocasionan y la falta de respeto por la cultura que visitan.

Por suerte, gente bonita como Nacho Dean vienen a este mundo para enseñarnos que las fronteras son un invento, que el idioma más universal es una sonrisa en la cara y que la humanidad es una gran familia. En mi publicación anterior hablaba de la importancia de seguir el camino de nuestro “sol”, ir en busca de nuestra mejor versión de nosotros mismos y convertirnos en el cambio que queremos ver en todos. Nacho Dean lo logró y con creces.

No alargo más esta publicación porque quiero volver al libro que me tiene atrapada. Este será seguramente el primero de tantos libros de viaje que pienso leer mientras me entusiasmo soñando con futuras aventuras que no tienen fecha porque la pandemia se interpuso.

A seguir cuidandonos y no bajar la guardia! Que los libros sean nuestro portal a mil aventuras desde casa! Adelante!

PD: Aquí dejo una entrevista de este pibe que te va a dar ganas de dar la vuelta al mundo!

El viaje del héroe paso a paso

Expliqué anteriormente la importancia de entender la astrología no como un método de adivinación como se suele usar, sino como herramienta para avanzar en nuestro autoconocimiento. Cómo podemos lograr esto? Un método de lo más sencillo es aplicando el viejo mito del héroe.

Si hablamos de arquetipos, el “Héroe” es uno de los personajes más desarrollados en el inconsciente colectivo, es decir en la mente universal de la humanidad desde sus comienzos como colectivo. Esto quiere decir que lo que conocemos como héroe responde a las características que le correspondían al personaje primitivamente, repitiendose una y otra vez a lo largo de la historia y bajo la perspectiva de las más diversas culturas. El héroe se encuentra en todos los tiempos y lugares.

La forma en que se manifiesta es a través del mito. El mito es la manera que encontró la humanidad para darle explicación a aquellas cosas que desconocían el por qué, como la lluvia, el rayo, el nacimiento, la fertilidad, la muerte, la primavera, etc… El mito del héroe debe ser uno de los mitos más primitivos (Joseph Campbell, estudioso de este tema, lo llamó el “monomito” del cuál partían todo el resto), donde se cristaliza la necesidad de los humanos para entender la razón de la vida, llegando hasta nuestros días más actual que nunca.

Si lo analizamos a través de la lente de la astrología, encontramos una interpretación que considero acertada y aplicable. El punto de inicio del héroe es su entorno habitual, su hogar, su familia, lo conocido. Astrológicamente podemos llamarlo la LUNA, que en nuestra carta natal el signo lunar lo identificamos con la niñez, nuestra madre, el entorno familiar, nuestros hábitos y rutinas cotidianas, lo que heredamos. Es donde nos sentimos seguros, nuestra zona de confort.

Al final del viaje del héroe está el momento de su mayor esplendor tras haber superado todos los retos. El héroe se encuentra realizado y preparado para su próxima aventura, llevando consigo todo lo aprendido para sacar lo mejor de sí mismo en todo momento. Este personaje lo podemos identificar con el SOL, osea el signo solar en nuestra carta natal. Representa el lugar en en el desarrollamos nuestro mayor potencial.

El viaje del héroe en términos astrológicos se convierte entonces en la travesía de la LUNA al SOL. Como se utiliza en psicología, narrativa, mitología o couching, este viaje tiene 12 etapas que hay que atravesar de un lado a otro y son las siguientes (según el esquema de Joseph Campbell en “El héroe de las mil caras”):

  1. Como dijimos, al principio partimos del mundo cotidiano y ordinario, los hábitos dentro de los cuales nos sentimos cómodos, los que conocemos de toda la vida. Es la zona de confort.
  2. Se produce algún hecho o señal que reconocemos como una “llamada” a despertar, es decir un deseo por salir del confort y buscar otra cosa.
  3. Hay un primer rechazo a esa llamada, es que la tentación del confort y el miedo al cambio son mucho más fuertes que nosotros.
  4. Encuentro con el mentor o maestro, nos devuelve la confianza en nosotros mismos y nos alienta a salir en la búsqueda de algo mejor.
  5. Alcanzamos el punto de no retorno, cruzamos finalmente el umbral del cual no hay vuelta atrás. Se hace fuerte la decisión de cambiar las cosas y es imposible acallar este deseo.
  6. Llega el momento de las pruebas y obstáculos, donde encontramos tanto aliados como enemigos
  7. En la profundidad de la cueva (como lugar de encuentro con uno mismo), descubrimos la importancia de nuestro cometido y nuestro propósito se vuelve inquebrantable.
  8. Finalmente llega la batalla donde nos enfrentamos al peor enemigo, a partir de la cual no volveremos a ser los mismos de antes, aquí ponemos a prueba nuestra fortaleza. Será necesario sacrificar algo, quizás una parte de nosotros.
  9. Luego de superar el reto, hallamos la recompensa y el éxito.
  10. Emprendemos el camino de vuelta y nos encontramos con más peligros que nos pondrán a prueba
  11. Hay una nueva prueba donde deberemos utilizar lo aprendido durante la odisea. Se trata de una resurrección.
  12. Regresamos a casa con el “elixir”, el fruto de nuestros aprendizajes, para compartirlo.

Como vemos, la finalidad última de nuestro recorrido es compartir lo aprendido. Es que el héroe conoce la autorrealización sólo cuando utiliza su desarrollo personal para brindar a los demás algo, aunque sea sólo la mejor versión de sí mismo. El propósito es contribuir a mejorar la sociedad a la vez que florecermos a través del autoconocimiento. Algo así como el dicho de que “si quieres cambiar el mundo, debes empezar por ti mismo” o que “seamos el cambio que queremos ver en la sociedad”.

El viaje del héroe nos puede ayudar mucho a conocernos y ver donde nos encontramos parados, qué nos falta y cómo podemos mejorar. Seguro te sonará de algo, y es que la estructura de esta odisea la encontramos en narrativa, como dije, es decir, sirve para poner en funcionamiento el desarrollo de personajes en series, películas y novelas.

Entonces, podemos empezar mirando la luna y el sol en nuestra carta natal, identificamos sus características entendiendolos como punto de partida y de llegada respectivamente. Cada paso luego podremos conectarlo con otros astros que nos llevan al sol, como el ascendente (la Tierra), Mercurio y Venus. Y así muchas cuestiones más para poner en práctica la carta natal en pos del empoderamiento.

Qué esperamos para salir de la zona de confort? Adelante!

Descifrando el universo a nuestro favor

Durante estas últimas semanas que no estuve escribiendo me dediqué especialmente a estudiar astrología. Es que estuve empecinada en descifrar mi carta natal, que me parecía un misterio que tenía que descubrir para seguir adelante. Estuve mirando muchos blogs y videos que me recomendaron para empezar a ahondar en el tema y puedo decir que aprendí un poco más sobre el lenguaje de los planetas.

Un concepto que me gustó mucho fue de entender mi carta natal como un mapa. No como creen muchos una forma de predecir el futuro. Es verdad que el lenguaje astrológico es milenario y los antiguos lo han usado para preveer lo que pasaría más adelante, pero ese no es la única finalidad de esta herramienta (aunque de seguro es la más complicada!).

Si consideramos nuestra carta como un mapa estamos diciendo que es un instrumento para conocer nuestro camino. No nuestro “destino”. Destino le llamamos a ese inevitable final que nos espera hagamos lo que hagamos. No creo que eso exista la verdad. O por lo menos no es tan contundente. Yo miro más la vida como un camino lleno de oportunidades y cruces que nos pueden llevar a múltiples destinos. Algo así como todos los posibles desenlaces que mira Doctor Strange en Infinity War.

Este mapa que es nuestra carta natal nos ayuda a conocer todos estos posibles caminos y giros que le podemos dar a nuestra vida. Cómo? A través del autoconocimiento. En la carta natal (que podemos sacar facilmente sabiendo nuestra fecha, hora y lugar de nacimiento en webs como astro.com), aparece toda la información sobre nuestra personalidad y carácter. Está en nosotros descubrir y aceptar nuestras debilidades, defectos, habilidades y fortalezas con el fin de mejorar como personas. Hallar la mejor versión de nosotros mismos.

El 97% de nuestra conducta está regida por el inconsciente, aunque no lo creamos. Jung decía “mientras lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente te dominará y tú lo llamarás destino”. Qué significa esto? Sencillo, que mientras no tomemos las riendas de nuestra vida, estaremos a la merced de los astros, como un tronco río abajo. Conocer qué inconsciencias (?) nos doniman nos permite deshacernos de ellas si no nos benefician o potenciarlas si nos fortalece. La elección está en nosotros. El camino lo diseñamos nosotros.

Quería hablar sobre el viaje del héroe para entender mejor este tema, pero ya me extendí demasiado así que lo haré en la próxima publicación. Por el momento me limito a descacar la importancia de conocer nuestra carta natal e interpretarla, que es lo más difícil.

En esta época que se habla mucho de coaching y empoderamiento, podemos entender la astrología como una herramienta más para el autoconocimiento, como una forma de conectar con lo más hondo de nuestro ser, ese sello que nos puso el universo cuando dimos la primera bocanada de aire. Muchos pueden ser incrédulos con la idea de que nuestro nacimiento nos define para siempre, pero yo creo que mejor tener la mente abierta.

Asi que menos esperar al destino y más acción! Adelante!

Miedo en época de paranoias

Hace un año empezaba este blog, con mucha ilusión y ganas de documentar mis aprendizajes en este camino de autoconocimiento de la mano del arte, la terapia y el feminismo. Sí, hace más de medio mes que no publico nada, sospecho que los planetas tienen algo que ver.

La verdad me he sentido algo cansada y frustrada y este clima de paranoia generalizada a nivel mundial no ayuda a la ansiedad. Muchas cosas están pasando al mismo tiempo. Cuesta aprender a desapegarnos un poco de la realidad y centrarnos en nuestras necesidades y deseos propios. A veces nuestra mente es nuestra mayor fuerza saboteadora y hay que buscar en sus profundidades para no caer en el disco rayado que nos infunde miedo e inseguridad.

Sobre el miedo quería hablar en esta ocasión. La mayoría de las veces relacionamos el miedo con algo terrorífico que nos paraliza del susto. Cuando algo que nos da miedo se planta delante nuestro con toda su mosntruosidad, muchos reaccionarían quedándose inmoviles. Por no saber qué hacer o simplemente por lo que pueda pasar si nos movemos un paso. Típico de cuando somos chiquitos y en la oscuridad de la noche en la cama escuchamos algún ruido y nos quedamos quietísimos, apenas respirando lo necesario para no delatarnos frente a ese “monstruo”, atentos a su próximo movimiento.

Sin embargo, el instinto frente a una situación de peligro nos obliga a escapar, a ponernos en movimiento inmediatamente, a buscar refugio. La adrenalina exige ponernos en acción frente a lo que se viene. Muchos reaccionan de formas inesperadas, haciendo cosas que jamás se imaginarían haciendo si no fuera una situación límite.

Dejando de lado los monstruos, pensemos en los miedos más cotidianos, esos que pasean entre nosotros. El miedo al fracaso, al futuro, al qué dirán, a hacer el ridículo, a mostrarnos como somos en realidad, al rechazo, a la soledad, a la muerte… Frente a estos fantasmas que vagan por nuestra cabeza, cómo reaccionamos?

Está claro que con miedo constante no podríamos ni salir de casa. Desde que nacemos estamos sometidos a constantes pruebas y obstáculos que nos van acostumbrando a los infortunios de la vida, tanto que nos volvemos casi inmunes al miedo, como si fueramos robots programados para no pensar dos veces. Sin embargo, las inseguridades y la ansiedad siempre estarán ahí para crearnos miedos nuevos.

El miedo tiene mchas caras. La religión usa el miedo para mantanernos sumisos y obedientes. La política usa el miedo para manipular la opinión. Los medios usan el miedo para volvernos unos contra otros. El arte usa el miedo para entretenernos y cautivarnos. El psicoanálisis usa el miedo para adentrarse en nuestro subconsciente. Si no somos capaces de manejar nuestro propio miedo, cualquiera pueda hacer lo que sea con nosotros.

Pero el miedo siempre nos perjudica? Si no hubieramos tenido miedo a la oscuridad, habríamos aprendido a manipular el fuego? Si no hubieramos tenido miedo a los depredadores, hubieramos aprendido a vivir en comunidades? El miedo puede ser también el coeficiente que nos impulsa al cambio, al movimiento. Es un aliado clave para la supervivencia. Ya lo decía Darwin: no sobreviven los más fuertes, sino lo que logran adaptarse existosamente.

Miedo tenemos todos, de una u otra forma. Por más intrépido que uno sea, siempre la realidad nos presenta miedos nuevos para no perder la costumbre de estar alerta. También menudo aburrimiento sino… El miedo puede ser paralizante, sí… pero depende de nosotros aprender que quedarnos quietos no es una opción, que volvernos pasivos frente a la realidad no nos va a salvar.

Es difícil sobretodo ser conscientes y detectar cuál es el miedo que nos limita y a qué se debe. Cuanto más racionales seamos con el tema, más ridículo nos parecerá el monstruo. Típico: por qué el asesino se sentaría en la silla donde tiramos toda la ropa y se quedaría ahí quietecito hasta que nos volvamos a dormir? En Harry Potter, el boggart es una criatura que habita en los lugares oscuros y adquiere la forma de lo que más tememos. Cuál es el hechizo para deshacernos de él? “RIDDIKULUS!”

Miedo? Sí, por favor. En dosis justas nunca viene mal para mantenernos alertas, nos ayuda a detectar nuestras inseguridades y nos impulsa a superarnos. Para esto es clave el autoconocimiento, aceptar nuestras debilidades y convertirlas en fortalezas!

Expecto Patronum para alejar a los que se alimentan de nuestros miedos! Adelante!

La ESI que necesitamos

Creo que muy pocos habrán tenido una charla de educación sexual en la escuela que fuera memorable. La verdad están más destinadas al olvido. Por lo menos hablo de mi caso y el de la mayoría de quienes la tuvimos hace 20 años o más (a mi creo que me tocó por el 2001 o 2002 y fue bochornosa).

Seguramente (espero) la educación sexual ahora esté mejor encaminada. Sé que aún es una batalla por liquidar, habiendo tanto pensamiento retrógrado dando vueltas. Hace poco hubo una gran manifestación anti-confinamiento (saltándose todas las precauciones contra el coronavirus) en uno de los barrios más pudientes de Madrid y lo que gritaban las viejas chetas era “queremos ir a misa!”. Esa clase de personas son las que no quieren educación sexual en las escuelas. Mejor enseñar como una paloma dejó preñada a una mujer con el hijo de un dios (?).

Lo bueno es que cada vez son más las personas que comprenden los beneficios de la educación sexual desde temprana edad. Y esto no significa, como algún despistado puede pensar, enseñarle todo sobre el coito a un niño de 6 años. Al contrario, educación sexual integral (ESI) equivale a un programa bien estructurado y diseñado acorde a cada edad, teniendo en cuenta también cuestiones de género, culturales, sociales, ambientales, grupales, etc.

Sexualidad es una palabra muy grande que implica mucho más que el acto sexual. Es un concepto tan vasto como personas hay en el mundo. Siendo tan rico y diverso, está claro que una charla de un par de horas a los 11 años jamás va a abarcar todo lo que hay que saber.

Como seres humamos somos de por sí personas sexuadas. Esto quiere decir que somos seres que manifestamos nuestro sexo incluso desde antes de nacer y a lo largo de toda nuestra vida asistimos a nuestro propio proceso de sexuación, es decir, nuestra cosntrucción como hombre o mujer. Esto va a la par de nuestro desarrollo sexual como categoría fisiológica, y de nuestra sexualidad como categoría subjetiva (nuestras vivencias en la intimidad).

Sexuación, sexualidad, erotismo, género… todas son cuestiones que vamos aprendiendo a diferenciar y a percibir en nuestro cuerpo y en nuestro comportamiento. Hay una parte que tiene que ver con nuestra autopercepción y autoestima, y otra igual de importante que tiene en cuenta nuestra forma de relacionarnos con los demás, nuestro grupo de amigos o pareja/s.

Por más que los libros de texto digan una u otra cosa sobre los diferentes procesos en torno al sexo, no lo comprendemos en su totalidad hasta que vivimos la experiencia. Es importante hacer hincapié en la comunicación, el respeto y la diversidad, todo lo bueno que trae consigo una vida sexual sana y plena.

Pero también la educación sexual tiene que ver con conocer los aspectos problemáticos. Abuso, violencia, bullying, embarazo, anticoncepción, enfermedades de transmisión sexual. Hablar de las cosas con claridad y ponerles el nombre apropiado, ayuda muchas veces a detectar tempranamente este tipo de situaciones antes de que generen trastornos o problemas más graves. En niños sobretodo este tipo de comunicación directa y sincera puede hacer la diferencia por ejemplo en caso de abuso infantil.

En la adolescencia tratamos con otras preocupaciones. Es un momento donde estamos desarrollando la propia personalidad y la autoestima viaja de un extremo a otro: puede ser tan golpeada como exaltada. El falso sentimiento de seguridad o de invulnerabilidad nos hace más proclives a las ETS, por ejemplo. Por otro lado, la baja autoestima nos lleva a la represión tanto física como sentimental, configurando lo que será nuestra forma de relacionarnos en la adultez.

Llegando a adultos, a muchos nos hubiera gustado tener otro tipo de acercamiento a este tema, quizás más información y menos tabú. Las generaciones de hoy tienen más herramientas para abordar la cuestión sin inhibiciones y me alegro de que así sea. Pero a mis casi 30 puedo decir que con la adultez y la experiencia, llega la tan esperada confianza en uno mismo y en el propio cuerpo, lo que hace más disfrutable la vida sexual.

Para cada etapa de nuestra vida habrá una lección diferente sobre educación sexual y creo que nunca dejamos de aprender. Sobretodo siendo mujer creo que hay mucho por desalambrar y destapar, asi que bienvenido sea cada descubrimiento.

Hay variadas formas de acercarnos a la temática. La arteterapia está resultando un aliado imprescindible en cuanto a enseñanza sexual a niños, adolescentes y mujeres. Tanto sea dibujo, fotografía, collage, videos, blogs o música, el arte nos proporciona una forma divertida y cotidiana de entender que la sexualidad está en todas partes. Y no hay por qué ocultarla.

La autopercepción y la autoestima pueden manifestarse a través de un dibujo de uno mismo, de nuestro cuerpo. La hipersexualización en la sociedad puede trabajarse a través de un collage con recortes de revistas. La diversidad sexual puede hacerse visible a través de un montaje audiovisual. La fotografía puede mostrarnos cómo queremos que nos vean en realidad. Escribir en un blog puede ser una forma de problematizar sobre el abuso o acoso sexual. En las canciones populares podemos buscar fácilmente modelos del ideal romántico erroneo.

Las propuestas son múltiples si jugamos con la creatividad. Seguro cada ejercicio nos va a dar el pié para una charla más profunda sobre cada temática. La puesta en común será el espacio donde la comunicación empiece a dar sus frutos. Crear un espacio libre y seguro para hablar de sexualidad sin tapujos es necesario si queremos una sociedad sin violencia, concientizada, libre de prejuicios y machismos, educada en igualdad y respeto.

Así que espero más discusiones acaloradas sobre tabús y menos gritos coléricos bañados en agua bendita. Educación sexual integral ya!

Adelante!

PD: recomiendo fuertemente la serie SEX EDUCATION de Netflix! Diversidad y empoderamiento femenino al máximo!

No salimos de tu costilla

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos sobre el matriarcado. Es normal que en medio de este resurgimiento del feminismo, nos cuentionemos todas las bases de la sociedad en la que vivimos. Todo el mundo occidental está sumido bajo un pesado patriarcado del que es difícil desprenderse. Entonces corresponde preguntarse, cómo sería un matriarcado?

Antropológicamente hablando, mucho se especula sobre si realmente ha existido alguna vez algo como un matriarcado. Es difícil, porque dicho concepto implicaría una sociedad donde hay una disparidad de status entre hombres y mujeres, tal como lo hay ahora, pero donde la mujer fuera la predominante.

Predominante en cuánto a qué?, podemos preguntarnos. Para hablar con sencillez, podríamos pensar en una familia donde se traspasa el apellido de la madre, no del padre como comunmente se usa (estoy hablando desde mi experiencia en mi mundo occidental, cristiano y latino). Si vamos más allá, podemos hablar de una herencia total de madre a hija, es decir que incluya bienes, tierras, poderes, etc.

Si miramos la historia de la humanidad no parece extraño que haya habido algo similar en lo que consideramos sociedades primitivas. En este tipo de núcleos poblacionales basados en familias o clanes, la naturaleza mandaba sobre todas las cuestiones de la vida humana. El culto al sol, la luna, las entidades totémicas, los ancestros, los huacas… todo lo que formaba parte de la naturaleza era venerado y explicado en base al pensamiento mágico.

En este tipo de primeras sociedades las mujeres habrían descubierto el misterio de la concepción y alumbramiento prestando atención a los ritmos de la vida natural de las que ellas eran parte inseparable. Descubrieron sus ciclos, se identificaron con la cambiante luna. Entendieron que había un momento clave para aparearse, que ese acto sexual daba fruto nueve meses (ciclos lunares) después. Pero se guardaron el secreto y en ello construyeron su poderío.

El linaje primitivo era matrilineal porque sólo se sabía quién era la madre. De hecho, James Frazer en “La Rama Dorada” cuenta cómo esta duda se continúa también hasta las bacanales del mundo grecorromano, donde se celebraban grandes orgías en los bosques como modo de incentivar la fertilidad de la tierra. Los niños nacidos fruto de esos encuentros se creía eran hijos de los dioses que poseían a las mujeres, pero en ningún momento se vinculó con una hazaña del hombre (curiosamente estas festividades se celebraban en mayo en todo el hemisferio norte de diferentes formas, por lo que los niños nacidos de un dios nacerían en diciembre… extraña coincidencia?).

Pero también hay algunos datos científicos que aportan a la idea de que humanidad y matriarcado juntos es posible. Estuve investigando sobre la maravillosa teoría de la “Eva mitocondrial”. Hace poco en otra publicación en honor a las madres, comenté sobre la estrecha unión que existe entre hija-madre-abuela ya que las tres compartieron en su momento un mismo cuerpo (el feto que será mujer contiene ya todos los ovocitos que tendrá en su vida, por lo que ya eras parte de tu madre cuando ella se encontraba aún en el útero de tu abuela). Ahora surge este nuevo dato que nos dará más para hablar sobre el vínculo matrilineal.

La genética de por sí es un campo super interesante aunque complejísimo. Ésta nos dice que todos los descendientes de una mujer heredan sus mitocondrias (órganos celulares). Por qué no las del padre? Porque el material celular del padre se desprende cuando el espermatozoide se separa del flagelo (cola). Así sólo heredaríamos la totalidad de las mitocondrias madre. Si tenemos en cuenta esto, podemos deducir que todos los humanos tenemos en común una sola madre, que los teóricos llaman “Eva mitocondrial”, que sería algo así como una “Lucy”. Una línea matriarcal perfecta.

Creo que a estas alturas de la vida en la Tierra ya no es necesario explicar la importancia de un útero y el poder de las personas que lo llevan. Pero si en algún momento ese “secreto” de la fertilidad femenina fue descubierto, entonces quienes se sintieron engañados tomarían el poder de forma violenta y brutal, desterrando para siempre la idea del matriarcado. Hay muchos mitos a lo largo del mundo que explican este acontecimiento clave para la historia de la humanidad. El patriarcado quedó entonces instalado para ir empeorando sus niveles de misoginia y aquí estamos, miles de años después, sufriendo las consecuencias.

Muy pocas culturas pueden hoy llamarse matriarcales o matrilineales. Hay algunos casos aislados poco trascendentes. Otros tienen algunas de estas características que fueron impuestos por fuerza mayor (cuando por motivos de guerra por ejemplo, las mujeres tuvieron que quedar al mando). Por otra parte, en algunas sociedades predominantemente rurales aún pueden verse atisbos de un fuerte poderío femenino (en las aldeas de Galicia por ejemplo).

Pero estamos lejos de conocer en vida algo más que la teoría. Muchos son los hombres que temen que ese día llegue, con miedo de que las mujeres osen hacerles lo mismo que nos hacen ellos a nosotras. Muy por el contrario, creo que un mundo con mayor predominancia femenina sería el inicio de un mundo mejor para todos. Sin ánimo de polemizar, solo un profundo deseo de encontrar el equilibrio que nos merecemos.

Arriba las mujeres del mundo! Adelante!

Té para ti

En Buenos Aires tomaba en promedio dos veces al día una taza de mate cocido. Desde chica fue mi desayuno preferido. El olor a mate cocido me hace hoy recordar a la infancia, la casa de mi abuelita y Argentina toda. Pero acá en Galicia es difícil encontrarlo y no muy barato, asi que mis mañanas huelen a té verde.

Aunque siempre me gustó el té, nunca tomé tanto como estoy haciendo acá. Hace poco también decidí dejar el café vespertino para reemplazarlo por mi segunda taza de té. Mi kit básico incluía siempre té verde para el desayuno, té de manzanilla para la digestión o dolor menstrual y té de tilo para cuando estoy nerviosa o no puedo dormir. Es raro porque acá en España llaman “té” solo al té negro o verde, pero el resto no son considerados té sino “infusiones de…”. Creo que es lo correcto pero no me acostumbro.

Debido a que gracias a esta pandemia mi único paseo es por el supermercado, doy más vueltas de lo normal cuando voy a hacer la compra. Así me percaté de la gran variedad de tés y mi curiosidad despertó. Aunque siempre voy a extrañar mi mate cocido y no creo que haya nada que se compare, decidí elegir una variedad nueva de tés para probar. Me traje té de arándanos con hibisco, té de maca con jengibre y té de cúrcuma con matcha. Extrañas combinaciones que transportaban mi imaginación por el mundo entero.

Me parece super interesante este procedimiento de hervir agua y poner hierbas en remojo para luego tomar ese brebaje caliente. Hay algo de mágico y supersticioso en ello. De por sí el hecho de adquirir por medio de ese ritual las propiedades de ciertas plantas me parece maravilloso.

La humanidad ha estado experimentado con las propiedades de las diferentes infusiones desde la antigüedad. Al principio fueron pensadas como medicina natural, y aunque con el tiempo se fue convirtiendo en tradición para muchas culturas, creo que no debería olvidársenos el propósito primordial.

Las infusiones son la bebida más consumida por el mundo entero después del agua, en algunos lugares más y otros menos. Allá en Buenos Aires cualquiera puede invitarte a tomar el té (cuando no unos mates, que seguirá siendo por siempre el más elegido) y de hecho té negro va a haber seguro en cualquier casa. Pero acá en España tengo la impresión que sólo lo toman cuando se sienten mal o están enfermos, siendo la manzanilla o cola de caballo los más usados.

Las propiedades medicinales de las infusiones son innegables, pero hay que saber bien usarlas, como toda medicina. Hoy en día encontramos en el supermercado algunas mezclas que no me dan mucha confianza que aseguran sirven para bajar de peso o son laxantes, que directamente no ponen qué hierbas son sino que tienen nombres como “té slim”, “duerme bien”, “delgaxan” o “infuLAX”.

Como dije hay que saber usarlas y son toda una ciencia aparte, no es para tomar a la ligera. Como todo, su exceso puede ser perjudicial. Algunas plantas tienen más contraindicaciones que otras, por ejemplo es conocido el caso de la valeriana, que en dosis justas es un eficaz aliado para conciliar el sueño pero siendo un poderoso sedante puede ser altamente perjudicial si se combina con otros somníferos. Algunas infusiones también pueden ser peligrosas para embarazadas o niños, tanto como lo es el café.

En general, la fama de los tés por ser digestivos y antioxidantes es verdad y están recomendados en cualquier dieta sana o tipo “detox”, aquella destinada a eliminar las toxinas acumuladas en nuestro organismo. Sobre todo es una buena forma de ingerir líquidos para aquellos no acostumbrados a beber el agua que nuestro cuerpo necesita diariamente.

Para cualquier planta existe su infusión, pero para poder aplicarla hay que investigar y buscar datos comprobados. El poder de las plantas es enorme y para utilizarlo sabiamente a nuestro favor hay que ser respetuosos de la naturaleza y de nuestro cuerpo, sin abusar de uno ni del otro. Escuchar lo que nuestro cuerpo pide y darle sólo lo necesario.

La naturaleza nos provee de todo lo que necesitamos, ni más ni menos. Cuando todo lo demás falla, ella siempre está ahí, como una madre cariñosa que no nos abandona a pesar de nuestros errores. La medicina natural existe y está a nuestra disposición para aprender a utilizarla conscientemente.

Cada cultura ancestral tiene su mito originario del té, en muchas se cree que es un regalo divino. Deseo que sea siempre ritual de unión de nuestro cuerpo con la naturaleza. Que sea homenaje a los campesinos que durante siglos lo han cultivado. Que el aroma caliente de una buena infusión en tus manos te recuerde que las cosas simples de la vida son las que nos salvan día a día.

Hay múltiples variedades de infusiones, cada una vale la pena probar! Adelante!

Bosque-jando pensamientos

Hay muchos cuentos infantiles clásicos ambientados en los bosques, Caperucita Roja siendo el más recordado. Ciertamente este tipo de paisajes son los que más inspiran las narraciones fantásticas. Cuanto más oscuros, cerrados y silenciosos sean, más miedo nos da. Nos recuerda quizás a ese miedo originario de los primeros humanos intentando atravesar su espesura para encontrar nuevos valles fértiles.

No es de extrañar su recurrente aparición en historias de todo tipo si consideramos el porcentaje de bosques que había en la antigüedad, a diferencia de lo que queda hoy en día. La deforestación en pos de la expansión de la civilización fue una de las primeras y principales causas (debido a la industria maderera, la revolución industrial, la expansión de las ciudades y vías de comunicación). Pero también podemos nombrar el cambio climático, la contaminación del suelo y el aire, actividades extractivas, plagas varias, la suplantación de variedades no autóctonas…

James Frazer en su estudio titulado “La Rama Dorada”, donde analiza la relación entre magia y religión, entre otras cosas, nos habla del culto a los bosques en la Europa antigua. No sólo era un paisaje temido utilizado para dar lecciones de comportamiento a niños y mujeres, sino que también tiene un vínculo estrecho con lo sagrado. De hecho se cree que los primeros santuarios estuvieron situados en los bosques o eran los bosques mismos.

El culto a los bosques deriva del culto más específico de los árboles, como atestigüan algunas culturas como la celta, que refieren ciertos ritos, deidades y fechas del calendario con nombres de árboles. Para muchas religiones primitivas, los principales rituales, tanto secretos como multitudinarios, eran celebrados en las entrañas de los bosques, generalmente en algún claro o alrededor de un árbol milenario.

Hay un libro que me gusta mucho de la literatura gallega que se llama “El bosque animado”, de Fernandez Flores. En él se cuentan diferentes historias donde los protagonistas son los habitantes del bosque, tanto vegetales como animales. Dice el autor que el bosque está vivo, lleno de seres interactuando todo el tiempo con sus múltiples lenguajes. Además están las ánimas que encuentran allí refugio. Y luego, los pocos humanos que se animan a adentrarse tienen sus peculiaridades: son ladrones, brujas, perseguidos políticos, peregrinos, comerciantes. Todos tienen una historia para contar.

Me fascina todos los tipos de relatos que pueden surgir de este escenario tan maravilloso: románticos, de terror,suspenso, fábulas, aventuras… Incluso me hace acordar mucho a Tolkien que tenía una facilidad increíble para hacernos sentir dentro de esos bosques encantados de El Señor de los Anillos o el Silmarillon.

También me remite a Galicia, el pulmón ibérico. Esta tierra es 70% bosque (o fraga mejor dicho, un bosque donde conviven sinfín de especies botánicas en total armonía). Me encanta andar por el monte boscoso, respirar ese aire tan puro, acompañada de la música de las copas de los árboles, todo cubierto de musgo verde y hojas secas. Muchas historias de Galicia tiene al bosque como escenario, por ejemplo la Santa Compaña, la procesión de espíritus.

Pero no todo es tenebroso y macabro. En Japón, donde los bosques también tienen su tradición narrativa, es común que se nos recete tomar “baños de bosque” para combatir el estrés. Cualquiera que haya dado un paseo por un camino boscoso sin prisa sabe las sensaciones de paz y armonía que trasmite el ambiente. Si realmente tomamos consciencia de nuestro entorno, podremos facilmente conectar con la respiración y pulsaciones de todo lo que nos rodea.

No es una idea nueva, Henry Thoreau (“Walden”) ya nos advertía de los beneficios de una buena escapada a la naturaleza, cuanto más alejada de la civilización mejor. Otro escritor, Richard Louv, autor de “El último niño en los bosques”, hizo pública su teoría sobre la problemática de la falta de contacto con los espacios verdes en nuestra generación en lo que él llama el Trastorno por Déficit de Naturaleza. Esto que parece un chiste es algo con lo que podemos relacionarnos perfectamente, sus síntomas son los que aquejan a la sociedad contamporánea: estrés, depresión, desórdenes de atención, falta de creatividad, ansiedad, etc.

Si consideramos que en estudios recientes se demostró que las poblaciones que viven cercanas a espacios verdes importantes son menos propensas a la fatiga y el estrés, entonces no suena tan loco esto de “prescribir un poco de naturaleza”. La práctica del shirin-yoku, como se le conoce en japonés, es conocido por reducir los niveles de cortisol (culpable del estrés), reforzar el sistema inmunológico y disminuir la presión cardíaca, entre otras cosas.

Caperucita Roja nos mostraba la importancia de no confiar en extraños y de nos andar solas por la noche (?), pero creo que los bosques tienen mucho más para enseñarnos. Aprendimos a mirar lo desconocido como un lugar lleno de monstruos donde pueden pasar cosas horribles. Gran parte de la literatura y de los cancioneros tradicionales se encargaron de esto. Creo que ya es hora de atrevernos a adentrarnos en la oscuridad para aprender a mirar hacia nosotros mismos, donde se ocultan las verdades más terroríficas.

Basta de fábulas aleccionadoras que nos programan para entender que la naturaleza, como territorio salvaje, es nuestro enemigo. Como en “Mujeres que corren con los lobos” de Clarissa Pinkola, abracemos lo salvaje para redescubrir al ser primitivo que llevamos dentro. Seguro tendrá un par de lecciones que conviene escuchar.

Abracemos los bosques incultos! Adelante!

PD: En el siguiente link: https://www.fragmentsofextinction.org/listen-to-ecosystems/ podemos conocer el proyecto Fragments of Extinction, un portal que recoge el sonido de tres ecosistemas que desaparecerán para el próximo siglo, creando conciencia sobre la importancia de evitar esta catástrofe que en gran parte es culpa nuestra.

Autocuidados de urgencia

El año pasado durante un curso de Primeros Auxilios escuché por primera vez el concepto de “autocuidado”. La profe, una enfermera, se dedicaba tanto a enseñarnos las maniobras de emergencia como a meternos en la cabeza la importancia de la salud mental.

Aprender sobre primeros auxilios es necesario por muchas razones. Me siento mucho mejor conmigo misma después de haber hecho es curso, siento que era una deuda pendiente. Creo que todos deberíamos conocer lo básico de este tema, porque ayudar a otra persona en situación de emergencia no es sólo de buen ciudadano sino también de buena persona.

Pero ser un experto en estas maniobras de auxilio no basta. Hay otra cuestión tan importante como salvar una vida, que es atender las necesidades psicológicas y emocionales de los supervivientes. Cuando prestamos nuestra ayuda a alguien debemos tener en cuenta cuestiones como respetar el espacio personal, cuidar la dignidad de esa persona, tranquilizar y acompañar en todo momento, dar información verídica, entender sus necesidades y capacidades, etc.

Para poder lograr esto en una situación límite, como puede ser un accidente vial por ejemplo, debemos aprender primero a calmar nuestra mente para pensar en frío. Puede ser la diferencia entre hacer las cosas bien o empeorarlo. Los que se enfrentan a estos casos todos los días, como las personas de los servicios de emergencias, policías, médicos, bomberos, etc, saben de la importancia del autocuidado.

No solo se trata de mantaner entereza al asistir a una persona sino de cuidar nuestra salud mental durante y después del hecho traumático. Hay algunas claves para lograrlo. La respiración ayuda a mantener nuestra mente centrada y despejada, así podremos valorar con mejor precisión qué hacer. Ejercicios de meditación y mindfullness, por ejemplo, pueden ser de ayuda para esto.

Para poder socorrer a otros primero debemos ser conscientes de nuestro propio cuidado. Una buena alimentación, hidratación, ejercicio físico y descanso son las bases para un cuerpo sano y libre de estrés, el gran tormento de nuestra generación. Una mente estresada sólo encontrará en su camino problemas y barreras, ninguna solución.

En nuestro día a día se suceden un montón de escenas que de una u otra manera nos afectan negativamente. Nadie está libre de ello. Encontrarnos en una situación en donde nuestra vida o la vida de otra persona depende de nuestro accionar inmediato puede ser una de esas tantas escenas que mejor no encontrarse, pero que están dentro de lo posible.

Pero tampoco es necesario llegar a esos extremos para preocuparnos por nuestro cuidado personal. Creo firmemente que si queremos influir positivamente en los demás primero debemos mirar hacia nosotros mismos y sanar nuestras propias heridas. El autocuidado debe ser materia obligatoria en la vida de toda persona.

Empecemos paso a paso. Elegir un día de la semana para dedicarlo exclusiavamente a mimarnos y consentirnos. Un baño relajante, una comida favorita, una actividad que disfrutemos, unas horas para aprender algo nuevo, o simplemente dedicarnos a mejorar nuestra comunicación con las personas que nos rodean.

En estas rutinas de autocuidado es importante equilibrar tanto aspecto físico como mental y emocional. En el primero se incluyen como dijimos el ejercicio diario, algun paseo, la alimentación, limpieza. En cuanto a mental, refiere a las actividades que nos relajan o despejen la mente, como leer, encontrarse con amigos, hacer manualidades, apagar el celu. El aspecto emocional, por último, nos lleva a conectar con lo más profundo de nuestro ser. Aquí sirve practicar yoga o meditación, escribir nuestros pensamientos, hacer alguna rutina de mindfullness. Cualquiera de estas actividades pueden ser en soledad pero también organizarse en pareja o en familia.

Todo este combo nos va a permitir enfrentarnos a los vaivenes de la vida con optimismo y autoconfianza, siempre listos para poder resolver lo que sea que se nos ponga delante o por lo menos mantener la mente clara para lo que el momento requiera. No siempre vamos a ser los héroes, pero sabremos que somos capaces de dar una mano en lo que podamos sin superpoderes.

Busquemos ser siempre la mejor versión de nosotros mismos. Adelante!